Ingredientes:
- Ocho muslos cortos de pollo deshuesados u ocho presas de pollo
- ocho bayas de pimenta bahiana (o algún ají picante fresco en cantidades razonables, que aunque no es lo mismo funciona igual)
- un tomate asado sin piel ni semillas
- aceite de oliva
- dos dientes de ajo
- jugo de limón
- un morrón rojo bien asado y pelado, sin semillas
- una cucharada colmada de azúcar morena
Creyéndome amplio conocedor de picores, tanto del Asia como de las Américas y Europa, me tocó descubrir, en un humilde fast-food de Yaoundé, un picor de ají tan diferente a los otros que me despertó las ganas de volver a probar otra vez el resto de los ajíes del mundo, por si me había perdido algo. Estaban asando unos muslos de pollo raquítico en uno de los dos fuegos que había a la entrada y bastó comerme uno, embadurnado con una salsa roja tan picante y tan deliciosa que no supe si huir o pedir otra cerveza y otro muslo.